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Todo lo que necesitas saber para tener una web de éxito campeona en visitas, suscripción y ventas

“La imagen es aspecto, apariencia, expresión, actitud, mensaje, éxito y…VENTAS.”

 Dolce&Gabbana

Tengo una amiga. Se llama Inés.

Un día me contó una historia real, graciosísima.

Tras una noche de marcha amaneció en la cama de un caballero. Se conocieron en un concierto y después se fueron a cenar.

Ella atravesaba una fase de soltería peligrosa. De esas en las que los filtros se relajan y el alcohol los termina por eliminar completamente.

Más o menos la cosa transcurrió así: a las 9 h: cena; a las 11 h: copas y baile y después… casa y revolcón.

De todo, lo mejor la cena. El resto… pues la verdad…con puntuación a la baja.

Para situarnos: la cena, aceptable; la charla, soportable y el sexo ¡manifiestamente mejorable!

Conclusión: no habría segunda ocasión.

Valoración: semifiasco.

Motivo: el «caballero» carecía de formas, maneras y contenido.

Poco tacto, actitud mejorable y fondo corto muy corto.

Lo intentaba, pero no daba para más.

Muchas pretensiones y poco resultado.

Con la gimnasia sexual, y con tanto baile y copas, Inés se durmió.

La conclusión llegó al despertar.

Inés abrió los ojos y vio entrar al amante de ocasión con una bandeja de desayuno.

– Bueno… a ver qué tal, se dijo Inés.

Sobre la bandeja sólo un vaso de zumo de naranja.

Y el “sirviente”… envuelto en un batín a cuadritos de color marrón caca heredado de su abuelo.

Imaginemos la escena.

O mejor, no.

Quizá, ni podéis.

Un tío alto, melenudo y… enfundado en un batín pequeño, apretado, ceñido…y muy, muy ridículo…

Pues… ¡va a ser que no!

No, no y ¡NO!

Pero es que lo peor estaba por llegar…

No, en realidad ya estaba allí.

El maromo había tenido la feliz idea de aparecer con un capullo de clavel rojo pasión…entre los labios.

¡Inés no sabía dónde poner los ojos!

Buscó la ventana.

Era un ático.

No era buena opción.

Luego la puerta.

Imposible.

El “seductor del clavel” se interponía.

De repente la mente de Inés comenzó a gritar en silencio:

¡Inéééésss, nunca más alcohol!

¡Nunca más alcohol!

¡Nunca más alcohol!

El «seductor abatinado», habló:

– ¡Una flor y zumo dulce… para otra dulce flor!

Y lo dijo tan «pichi» y arrastrando balbuceantes sílabas con el clavel todavía en su boca.

 

Y allí… enfundado en el batín del abuelo cebolleta.

Inés necesitaba huir.

¡Acabar con aquello de la manera que fuera!

Como fuese.

No importaba el qué ni el cómo.

Todo en sí era chavacano, excesivo, surrealista, inoportuno, cutre, soez, innecesario… caótico.

Todo junto y todo a la vez.

Nada tenía sentido y «nada» podía funcionar de aquella manera.

 

Exactamente igual que esas webs llenas de colores, letras estrambóticas e imágenes de los tiempos del arca de Noé.

 

Sin orden, sin gracia, sin coherencia.

Cutres, insulsas, insustanciales, abigarradas de texto como un batín marrón a cuadros ceñidito al cuerpo y con imágenes que provocan lo mismo que un clavel entre labios balbuceantes…

Hechas sin gusto, ni estilo, con desconcierto e incapaces de comunicar nada.

Ni a posta pueden reunir tanto contenido que no dice nada o lo que dicen, peor que no decirlo.

Sin sustancia.

Como un desayuno con solo un zumo de naranja.

-¿Pero a este tío que se le pasa por la mente? Pensó Inés.

-¿No eres capaz de ver que esto no va a ningún lado?

-¿Pero no lo ves?

-¿Holaaaaaa? -Eoooo, estoy aquí…

-¡Pero ya no quiero estaaaaaar!

-¡Nunca mááááás!

– Olvida mi cara…

– Olvida mi nombre…

– ¡Olvida que existo…!

– Lo nuestro fue un error…

-¿Holaaaaaaa?

¡¡¡UFFF!!!

¡Pero qué cansancio con gente que no se entera de nada!

Qué pérdida de tiempo con esa cantidad de ligones de disco que se creen que tienen una verborrea que arrebata y con la que todas van a caer…

Como millones de webs cuyos creadores fantasean con que las vean millones cuando en realidad flotan solas a la deriva en el inmenso y proceloso océano de Internet.

Esas que cuando alguien se acerca y echa un vistazo, busca de inmediato la crucecita para salir disparado por la ventana como  hubiera hecho Inés de no estar en un ático.

Pues eso.

Que ni con clavel rojo… entre los labios, que no es eso, que no va así.

Hay otras formas.

 

Otras maneras.

Que tienes que saber que la puesta en escena, los contenidos, la forma y el fondo, importan.

Importan.

Y mucho.

Tanto como la diferencia entre que te compren o que no vuelvan a querer saber nada más de ti.

En la vida.

Mi amiga Inés llegó y entró sin fijarse mucho en “la web” del caballero del batín marrón ceñido.

Le concedió un poco de su preciado tiempo y hasta una oportunidad.

La experiencia fue mediocre tirando a mala.

Lo que la terminó de espantar fue la puesta en escena final.

Cuando las luces de la mañana y la claridad mental de después de la resaca le permitieron saber de verdad dónde había recalado.

Pues eso.

De eso te voy a hablar hoy y yendo al grano.

Tras la resaca del coronavirus y con el panorama que acabamos de descubrir, si quieres “ligar” en Internet, tienes que saber hacerlo y “venderte” bien.

Sin formas, sin ni tan siquiera una web, no existe posible estrategia de negocio online.

No en el siglo XXI.

Con web pero de malas maneras, lo mismo.

Para eso mejor no tenerla. No gastes el tiempo, no gastes recursos, no apliques ilusión.

¿Para qué exprimir zumo de naranja y regalar un clavel desde tu boca?

Eso es todavía peor.

Mucho peor.

Si tu apariencia y tu forma de mostrarte al mundo es un batín de color marrón…

¿Qué esperas, Contreras?

No tienes nada que hacer.

Mejor deja de ligar y busca que te acojan en un convento.

Por eso…

Vamos a ligar y vamos a hacerlo bien, y por fin…

¡Vamos a romper la pana!

Tienes que saberlo de una vez.

Tu web es cada día más importante, un recurso cada vez más poderoso porque es una tienda abierta al público:

365 días al año, 7 días a la semana y 24 horas al día.

Por eso tiene que ser atractiva, amable, bonita, cercana, con buenas formas, con estilo, agradable en las maneras y de fácil trato con tus clientes.

Todo eso es una prioridad si quieres «ligar» y lo más importante, ¡conquistar a tu ligue!

Y todo eso pasa sí o sí, por atender al máximo su contenido: lo que escribes.

Cuida su diseño e imagen y revisa los textos de tu web pues son los que hablan:

De ti.

De tu empresa.

De tu producto.

De tu servicio.

De tu idea.

Insisto, tu web es tu tienda.

Tu escaparate al mundo en el ciberespacio.

Además de la calidad de los textos, hay más cosas de su contenido que te ayudarán a mejorar y lograr eficacia con tu web para conquistar

¡PARA VENDER!

 

1.- ¡Tu web de éxito debe volar!

 

Una web lenta no sirve.

Todos tenemos prisa y queremos resultados rápidos.

Hay estudios que prueban que el tiempo medio de permanencia de un visitante web si de un primer vistazo la web no va rápida, no supera los 6 segundos.

Una web que carga mal y obliga a esperar es una de las cosas más frustrantes para quien entra en ella.

Los visitantes buscan información de forma compulsiva. Y esperan y quieren resultados rápidos de lo que están buscando.

Al no conseguirlo el efecto es inmediato: rebote. O sea, salida inmediata del sitio web.

La carga lenta de páginas es malo para todos.

Tu visitante abandona.

Tú, no vendes.

Actúa rápido y evítalo.

Según Section.io, un tiempo adicional de carga de 5’’ aumenta el “porcentaje de rebote” de tu sitio web en + 20%.

¿Te parece una poderosa razón para mejorar la rapidez de tu web?

Existen herramientas para saber el tiempo de carga de tu web de éxito. Google ofrece PageSpeed que te da información de la velocidad de carga de tu página y también te da sugerencias para mejorar el tiempo de carga en móviles.

La velocidad de tu página mejora optimizando sus imágenes antes de cargarlas en tu sitio web. El tamaño de las imágenes es la causa principal de que una web vaya lenta.

Usa un optimizador de fotos y lograr reducir el peso de las imágenes antes de subirlas a tu web. Uno de los más conocidos y que mejor funcionan es también de Google: Squoosh.

 

Si comparamos tu web con una tienda física, una web lenta es como una tienda que abre tarde o con un horario imprevisible.

2.- La fuente de la letra, estructura del texto y espacios en blanco en toda web de éxito

Los espacios en blanco son esenciales para la legibilidad de los textos.

Ayudan a focalizar la atención del visitante: allí donde te interesa que miren y lean lo que les estás contando.

El espacio en blanco alrededor del texto y los títulos, aumentan la atención del usuario en un 20%.

Con espacios entre el texto logras que la web aparezca como más clara y amable a la vista. Esto favorece la comprensión de los mensajes.

Usa una fuente de letra clara y encuentra el equilibrio entre el texto y las imágenes. Esto ayuda al lector a centrar su atención en lo que te interesa.

Usa títulos muy visibles y apoyalos con subtítulos que den estructura al texto escrito.

Las ideas que quieres transmitir hay que presentarlas con puntos separados y negrita en los conceptos esenciales.

No es aconsejable utilizar el subrayado: su efecto estético es no es bueno.

Objetivo: que se entienda lo que dices con sus textos y que el lector tenga una percepción amable, lo que ayuda a lograr que sean persuasivos.

 

En el símil de una web con una tienda en la calle, este apartado equivale a tener un comercio sin rotulo o letrero exterior de mala calidad o letras poco estéticas.

3.- Títulos atractivos y con copywriting

 

Tu web como una tienda física tiene un público específico.

Imprescindible que tengas en cuenta a quién diriges los mensajes de tu web de éxito. Es decir, debes tener bien identificado a tu buyer persona o cliente ideal.

Procura utilizar siempre un lenguaje comprensible para tus visitantes.

Recuerda, contenidos de calidad con textos fluidos, amables de leer, con cohesión, que motiven para lograr que la lectura sea amena y sencilla.

La transición entre párrafos tiene que verse natural. El resultado final un conjunto armonioso para el lector.

No importa si el texto es extenso. Lo importante es la calidad del contenido.

Mejor tener 3 páginas de texto interesante, ameno y redactada con “tobogán” (técnica de Joe Sugarman) que sólo una, con información comprimida y poco interesante para el visitante.

Los títulos, encabezados y contenidos deben estar pensados y redactados poniéndote en la cabeza de tus clientes potenciales: lo que ellos buscan.

Incluir palabras clave en el título es importante para dirigir tu mensaje y atraer a la audiencia correcta.

Por lo general, los motores de búsqueda dan más importancia a los títulos que a otros contenidos.

Elige el encabezado correcto y resáltalo. Esto mejora mucho la visibilidad: los buscadores lo encontrarán mejor.

Lo relevante: los títulos de las secciones de una web de éxito deben guiar al visitante a través de la navegación. Facilitan la indexación y búsqueda del contenido que los usuarios necesitan.

Encabezados bien diseñados son fundamentales para mejorar la lectura de la web.

Hazlos destacar en tamaño. Elige bien el color y describe con precisión su contenido.

 

Los textos de tu web son los dependientes de tu tienda física. Vendedores expertos que detectan necesidades de los visitantes y ofrecen respuestas adecuadas. Nadie quiere un empleado que no sabe lo que vende o balbucea sus respuestas.

4.- Segmenta la información “clave”

 

Necesitas textos bien estructurados con un patrón estratégico.

No se trata de escribir mucho sino de presentarlo bien de manera efectiva.

Destaca la información más importante.

Hazlo en compartimentos bien subtitulados y emplea puntos.

El visitante obtendrá así de un vistazo lo que busca en tu web.

El cliente tiene que ver rápido los beneficios, cómo resuelves su problema y lo último, las características de tu producto/servicio.

La mayoría lo hacen al revés.

Y todo con un primer golpe de lectura fácil y amena.

Con textos con copywrting que sigan la técnica tobogán. La que logra que nos deslicemos leyendo hasta la última palabra.

Sólo así tus propuestas y ofertas de productos/servicios serán atractivas e irresistibles. Tu usuario estará contento: sólo así recibe toda la información que busca.

Emplea iconos e imágenes sugerentes porque resaltan mensajes y ayudan a resumir las ofertas. El visitante entiende más y mejor. Logras persuadirle para que te compre.

Usa viñetas con las que resaltar tus logros. Son fáciles de leer.

Espacios en blanco entre las viñetas hacen que el visitante concentre más su atención y favorecen que decida antes y mejor comprar.

 

En un comercio físico esto equivale a un  bonito escaparate y unas estanterías amplias y vistosas donde relucen los productos por una iluminación perfecta.

5.- Una web de éxito utiliza enlaces visibles

 

Hay enlaces internos y externos.

Externos: a sitios de reputación o con mucho tráfico e información de interés. Esto hace que tu web se contagie de ese prestigio y aumenten las visitas a tu web de éxito.

Internos: lo que buscan es que el visitante enlace a los apartados de tu web que más te interesan: página de suscripción y página de ventas.

Debes orientar la visita del visitante: guiarle hacia donde tú quieres que vaya.

Los enlaces deben resaltar del resto del texto. Ser fáciles de ver e identificar: usa distinta fuente de letra y color. Hazlos más grandes, atrae la atención del lector sin abusar.

Comprueba periódicamente que el texto es visible y los enlaces de tu sitio funcionan. A veces se desconfiguran.

 

Los enlaces de tu web son las referencias de las tiendas físicas en los directorios y revistas comerciales de la zona.

6.- Necesitas CTAS (llamadas a la acción) muy visibles en tu web de éxito

 

Son el botón de la suscripción o de la venta.

Por eso son importantísimas.

Hazlas muy identificables y atractivas.

Su texto debe emplear una palabra que motive. Esto busca que el visitante tome acción.

Tras la decisión, el visitante desea recibir justo lo que quiere.

El diseño, tamaño, color y texto es esencial en estos botones.

Maxymiser, ha descubierto que las ventas de un sitio web aumentan cambiando el color y los mensajes de sus CTA (call to action).

El color se vincula con las emociones. Lo dicen los psicólogos.

¿Qué quieres evocar en tu visitante? ¿Calidad, confianza, autoridad, garantías, buen servicio?

Juega con el color y con el texto.

Emplea verbos o palabras de acción.

¡El objetivo es el clic!

Las decisiones del visitante son pura psicología: las palabras inducen emociones.

Las emociones preceden a las decisiones

PALABRA > EMOCIÓN > DECISIÓN

La conexión emocional es el principio de toda acción.

Las palabras tienen un poder asombroso: sugieren, animan, motivan, orientan, inducen, persuaden, convencen…

No es lo mismo:

Clica aquí para un regalo

Que:

 

 

Toda tu web debe estar pensada para que su visitante tome decisiones.

La primera es seguir leyendo.

Permanecer en ella el máximo tiempo posible.

Y

¡COMPRAR!

Necesitas muchos CTAs alentando al usuario a suscribirse, contratar o pasar a la siguiente sección informativa.

Debes guiar e incitar al usuario. Captar su atención, conducirlo y llevarlo a la decisión de compra.

 

Las llamadas a la acción de tu web equivalen a tus dependientes de tienda diciendo “yo no me lo pensaría ni un segundo”.

7.- Diseño responsive: el móvil es el rey

 

Todos usamos móviles.

La gente usa más el móvil que los PCs y tablets.

Tu web tiene que verse perfecta en un móvil y poder «navegarla», fácil.

Debe ser compatible.

A esto se le llama responsive.

Si tu web no se ve bien en la pantalla de un móvil (textos cortados, imágenes descentradas, etc.) tus visitantes se irán por muchas ofertas que tengas.

Nadie que no puede ver tu web bien desde su móvil, va a entrar luego a verla desde su PC en casa.

Para eso tendría que estar muy, muy interesado y recuerda…. hay tantas webs…

Google penaliza las webs no optimizadas para móviles.

Con eso te lo digo todo.

Mira tu web en tu móvil y comprueba.

¿Quieres saber más cosas sobre la compatibilidad de tu web? Si no sabes si tu web está optimizada puedes usar esta herramienta: Móbil amigable

 

 

Esto equivale a una tienda física en zona muy comercial y visible a la que llega mucho público. Si tu tienda no se ve o su imagen no es buena, nadie te visitará o los que lo hagan, se irán pronto.

 

8.- Cero errores en tu web de éxito

Todos hemos entrado a alguna página que no nos lleva a ningún sitio.

Clicando un enlace que no funciona o nos salta al famoso 404 (página no encontrada).

Esto da una imagen horrible. Genera frustración. La reacción es abandonar de inmediato la web.

El sitio no nos da confianza porque sentimos que estamos perdiendo el tiempo.

Saltamos y buscamos otro lugar donde encontrar lo que estamos buscando.

Volvemos al principio del post.

Tu web de éxito debe funcionar bien.

Ademáss, tiene que «volar».

Buenísima velocidad de carga y ningún error.

No hay nada que facilite más su uso y de satisfacción a sus visitantes.

Si tu web tienes errores y es lenta, dedícate a otra cosa.

Al comercio online, no.

 

 

Si tienes una tienda y la abres solo cuando tienes ánimos y además lo haces con un horario imprevisible, mejor ciérrala y te apuntas al paro.

 

 

Sé que estás deseando poner  a funcionar todos estos tips, pero si de verdad quieres que tu web funcione como “un tiro” y conseguir VENTAS a través de ella como nunca antes, nosotros te ayudamos a lograrlo dotándola de sus mejores «empleados»